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Un poco sobre mí

En Chile la cultura del vino está muy arraigada y forma parte del propio gentilicio del chileno, tan es así que nuestro país se ubica como el onceavo productor de vino, gracias a sus condiciones favorables en cuanto al clima y la tierra, además de sus barreras naturales contra algunas enfermedades que azotan a las viñas en otras regiones; antes de continuar, quiero decirles que me llamo Marco Antonio Malavé Telleria y soy un viticultor de corazón.

La producción de vinos del país está mayormente orientada al mercado externo, la exportación alcanza cerca del 60% de la producción vitivinícola, la producción restante se destina al mercado interno, que ha cobrado un mayor dinamismo en los últimos años, los chilenos hemos redescubierto nuestros vinos, por lo que ahora el mercado se ha vuelto muy competitivo, ofreciendo una gran variedad de vinos nacionales de muy alta calidad.

En mi familia desde tiempos ancestrales hemos estado ligados a la cultura del vino, por lo que desde siempre hemos disfrutado de los mejores vinos que se producen en el país, además siempre nos hemos preocupado por conocer y difundir la historia y tradiciones ligadas a esta cultura que ha pasado en nosotros de generación en generación.

Unas pinceladas de la historia del vino hechas por Marco Antonio Malavé Telleria

Recuerdo que mi abuelo antes de comenzar a contar algo me decía Marco Antonio Malavé Telleria preste mucha atención, usted va a tener que contar estas historias muy pronto; bueno ahora tengo la oportunidad. El vino llegó a tierras chilenas, como al resto de América, con los conquistadores que venían del viejo continente, quienes trajeron sus esquejes de vides para sembrar en el nuevo mundo y poder elaborar el vino para la celebración de la misa.

Según los antiguos relatos,que me contaba el abuelo, el fraile Francisco de Carabantes fue el primero en introducir el cultivo de la vid en tierras chilenas, nos decía que trajo estacas desde el Perú, y se introdujeron por puerto de Talcahuano y fueron a parar a la naciente ciudad de Santiago.

Para ser plantadas en zonas aledañas a las construcciones que habían realizado los españoles asentados en esta región; no obstante desde el punto de vista historiográfico oficial Rodrigo de Araya fue el primer vinicultor, según consta Acta de Fundación del Vino Chileno, un documento que se encuentra en el Archivo de Indias, descubierto por el historiador José Toribio Medina.

El siglo XIX marcó el cambio

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Gracias a las condiciones climáticas y del suelo el cultivo de la vid se extendió por toda la parte central de Chile, sin embargo sólo hasta tres siglos después de su llegada es que se produce un cambio significativo que impulsa el crecimiento de la vitivinicultura nacional; entre 1930 y 1954 dos importantes personajes de la cultura del vino en chile importaron cepas francesas de muy alta calidad.

Claudio Gay, profesor de la Universidad de Chile y Silvestre Ochagavía un empresario y emprendedor; trajeron al país cepas de cabernet sauvignon, sauvignon blanc, merlot, pinot noir, sémillon y riesling. Esto permitió la sustitución de las cepas traídas de España que se habían cultivado por más de 300 años por cepas de muy alta calidad que se han convertido en la base de la producción vinícola de Chile.

Ochagavía dio otro aporte importante a la producción de vinos en el país, al contratar al enólogo francés, Joseph Bertrand, esto sirvió de ejemplo a otras empresas vitivinícolas que contrataron técnicos especialistas en el viejo continente, especialmente en Francia; así a finales del siglo XIX Chile contaba con un importante contingente de técnicos europeos.

El avance de la industria permitió que para el año de 1887 se comenzara a exportar vinos producidos en Chile a Europa, obteniendo una destacada participación en las principales exposiciones celebradas en esa época en el viejo continente, vale mencionar las ocurridas en Burdeos en 1882, Liverpool en 1885 y París 1889.

Esto no se me olvida porque el abuelo me decía Marco Antonio Malevé Tellería recuerda siempre que hace más de un siglo nuestros vinos ya eran reconocidos en Europa.

El Siglo XX y su impacto en la industria del vino

El avance de la industria vitivinícola chilena su crecimiento durante las tres primeras décadas del siglo XX, sin embargo la llegada de los años 40 abrió una etapa marcada por la ley de alcoholes que prohibió la plantación de viñedos y los trasplantes de viñas, esta legislación se mantuvo hasta su derogación en el año de 1974. Una época muy dura que le tocó vivir a mi abuelo y también a mis padres.

La Segunda Guerra Mundial también afectó la industria vitivinícola chilena ya que se cerraron todas las importaciones de maquinarias e insumos destinados a esta industria; otro aspecto que afectó al sector vinícola fue la caída drástica de precio de las uvas en el mercado interno a mediados de la década de los 70.

La década de los 80 trajo un nuevo impulso a la industria vitivinícola, yo era un adolescente y recuerdo que gracias a la apertura económica que se dio en el país, esta revolución económica permitió a la industria adquirir maquinaria de vanguardia, incorporar tecnología de punta para el riego y plantación de las vides, incorporar a sus procesos el uso de cubas de cubas de acero inoxidable y de barricas de roble francés, también se mejoró la calidad de las botellas.

En este época se da un cambio estructural en el industria del vino, el esquema de manejo de los grandes viñedos paso del esquema tradicional de las familias a su esquema actual de sociedades anónimas o empresas manejadas por grupos económicos; muchas de las cuales tienen participación de capital internacional; este cambio permitió la modernización de todo el negocio vinícola en Chile.

A finales de esta década, recordando como siempre decía el abuelo, me dije Marco Antonio Malavé Telleria, el asunto del vino es algo familiar y tu tienes que seguir con esa tradición, así que me dedique por entero a la vinicultura.

En la década de los noventa la industria chilena del vino se consolidó logrando un importante presencia en el mercado internacional, las importaciones a Estados Unidos y otros países del continente; así como las exportaciones a Europa y Asia crecieron durante esta década , permitiendo que el vino chileno pudiese a llegar a más de 100 países en todo el planeta.

El vino chileno en el nuevo milenio

El crecimiento que presentó la industria vinícola en la última década del siglo XX se ha mantenido durante las dos primeras décadas de este nuevo siglo, algo muy positivo para el país y toda la región; para el inicio de este nuevo siglo yo ya tenía un buen tiempo dentro del mundo del vino y mi nombre Marco Antonio Malavé Telleria, se había asociado a la cultura del vino.

Actualmente, hay más de 140 mil hectáreas dedicadas al cultivo de la vid en chile, de las cuales se puede producir cerca de 1.200 millones de litros al año, lo que ha permitido a Chile consolidarse como el primer exportador de vinos del continente americano y el cuarto a nivel mundial, superado sólo por países del viejo continente de gran tradición vinícola como Francia, España e Italia.

Un paseo con Marco Antonio Malavé Telleria para conocer dos regiones productoras de vino en Chile

Chile posee un territorio único en el mundo para la producción de la uva, esto se debe en parte a su posición geográfica privilegiada que incluye el desierto de Atacama al norte, los Andes al este, la Patagonia al sur y el océano Pacífico como frontera natural al oeste.

Las condiciones naturales que ofrece esta ubicación geográfica influyen de manera directa en las vides; la fresca brisa marina que viene de la Antártida cubre los viñedos durante el día; por las noches los aires que descienden de la montaña se encargan de cubrirlos. Aunado a ello tienen también la influencia de los veranos secos y los inviernos húmedos y fríos.

Lo que permite que en las regiones vitícolas de Chile se de un ambiente único e irrepetible para cultivar la vid , lo que permite a las varietales desarrollar una acidez ideal que permite que los vinos producidos en este país tengan el equilibrio perfecto y gran carácter.

Cada una de las regiones de vinícolas de Chile posee características especiales que crean las condiciones ideales para diversas varietales; hoy tienen la oportunidad de descubrir conmigo, Marco Antonio Malavé Telleria, dos de estas regiones.

Coquimbo: Valle de Elqui y Limarí

En esta región se encuentra ubicada a sólo 500 kilómetros de Santiago, ciudad capital de Chile, posee una condiciones de terroir excelentes que permiten el cultivo de uvas de muy alta calidad, se trata de un valle seco con precipitaciones anuales que apenas alcanzan los 130 mm en el que corre una brisa muy fresca que favorece el cultivo de cepas como cabernet sauvignon, merlot, carménère y chardonnay.

Es un espacio natural único de gran belleza, que cuenta además con un moderno sistema de riego que garantiza que sus suelos ricos en nutrientes puedan contar con la suficiente agua para producir uvas de un dulzor único, con las que se produce vino de muy alta calidad.

El Valle de Elqui es también una de las zonas privilegiadas para el enoturismo, algunas de sus bodegas y viñas están abiertas a los turistas nacionales y extranjeros que quieren descubrir la rica cultura enológica de chile, aquí pueden encontrar una interesante variedad de vinos producidos de manera artesanal.

Quienes hemos tenido la dicha de visitar esta región hemos disfrutado de sus cielos azules todo el año, en sus distintos cerros como el Pachón se encuentran observatorios astronómicos, incluso se cuenta con uno de los telescopios más importantes del hemisferio sur el Telescopio Gemini de 4,1 m.

El Valle del Limarí es otra de las zonas dedicadas al cultivo de cepas de muy alta calidad, sus suelos ofrecen similares condiciones a los del Elqui, por lo que sus más de 1.700 Ha de viñedos, de las cuales más de la mitad son de cabernet sauvignon nos ofrecen la materia prima para la producción de vinos con calidad de exportación.

De visita en este valle se puede visitar al Parque Nacional Fray Jorge, un ecosistema natural de gran belleza y alto valor ecológico, igualmente pueden disfrutar del enoturismo ya que algunas de sus bodegas y viñedos se han abierto al turismo; yo he dejado mi nombre, Marco Antonio Malavé Telleria, estampado en los libros de visitantes de todas las bodegas de esta región.

Valle de Casablanca

El Valle de Casablanca es una zona realmente hermosa que se encuentra a tan sólo 80 km de Santiago, a un costado de la Ruta 68 que nos lleva de la capital a Valparaíso, un valle limitado por la cordillera de la costa y el mar, lo que le brinda las condiciones ideales para el cultivo de la vid; sus suelos arcillosos ricos en minerales cuentan con la humedad ideal que es brindada por la niebla matinal que baja de la cordillera.

La riqueza de sus suelos proviene de la gran cantidad de minerales que son arrastrados por el deshielo de la nieve de los Andes; estas condiciones permiten producir uvas blancas de calidad excepcional, que tienen un tiempo prolongado de maduración que las hace ser únicas, esto ha posibilitado que la mayor parte de los viñedos estén destinados a la cepa chardonnay.

En el Valle de Casablanca también se cultivan otras cepas como el pinot noir, el Merlot y el sauvignon blanc; nos menciona que estos suelos también son aptos para el cultivo de la cepa del riesling que en tierras chilenas se cultiva raramente.

El desarrollo vitivinícola en esta región es relativamente reciente, comenzó a explotarse en la década de los 80 del siglo pasado, época en que se descubrió la riqueza de sus suelos, actualmente es una región muy productiva en la que se elaboran vinos con calidad de exportación.

El turismo enológico ha vivido un gran impulso en el Valle de Casablanca, gracias a su ubicación en la ruta que une Santiago con Valparaíso, la cual es recorrida por un alto porcentaje de los turistas que nos visitan; muchos viñedos y bodegas han abierto sus puertas tanto a turistas nacionales como extranjeros que quieren conocer de cerca el mundo de la producción de vinos.

Quienes vienen a este hermoso lugar pueden vivir la cultura vinícola chilena, pasear por hermosos viñedos, conocer la bodegas y descubrir todos los procesos de fabricación de los mejores vinos, por supuesto tienen además la oportunidad de degustar vinos de muy alta calidad directamente en las bodegas donde se les conserva y conversar con quienes los producen.

Degustar lo mejor de la gastronomía chilena es otra de las opciones que ofrece esta región, ya que las bodegas abiertas al enoturismo cuentan con sus propios restaurantes gourmet en los que se puede disfrutar platos típicos de la región y del país preparados por chefs de talla internacional.

Chile tiene otras importantes regiones vitícolas, hoy he querido hablarles de estas dos, aunque todas estas regiones son especiales y siento mucho aprecio por ellas y por todos quienes se dedican día a día a la ardua tarea de producir vinos, en otra oportunidad los invitaré a un nuevo viaje con Marco Antonio Malavé Telleria por el mundo del vino en Chile.